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carta_177

Relación del entredicho y cesación a Divinis, en Granada en el mes de septiembre u octubre de 1635.

(Tom. 111, fol. 409.)

 El caso e historia del entredicho y cesación a Divinis, que estos días pasados hubo en esta ciudad, tuvo principio en una muerte de un oficial, que estaba mal amistado con una mujer de este lugar, que asimismo lo estaba con otro mozo, hijo de padres honrados, no contenta con uno solo. La tal mujer, tuvo no sé qué pesadumbres y palabras con el primer amigo, dicen que por haberle quitado no sé qué zarcillos o juguetes, que antes le había dado, de donde tomó ocasión para apartarse de quien ya no le debía de dar, pues le quitaba lo dado antes; y por estar con menos zozobra se concertó con el segundo amigo, de quitarle la vida. Fueron a su misma casa, y estando dentro de ella, no se sabe de cierto cómo ni cómo no, el mozo le dio de puñaladas, y lo dejó allí muerto, lo hallaron así al cabo de dos o tres días los alguaciles del Corregidor, y haciendo información del caso, por solo las sospechas de la amistad, prendieron a la mujer, y puesta a tormento confesó la muerte. Buscaron al matador, y lo hallaron oyendo misa en Santa Ana; lo sacaron de la iglesia, y habiendo también confesado, los sentenciaron a ahorcar a él y a ella. Estando ya sentenciados, el Provisor pidió le volviesen el preso que habían sacado de la iglesia, para conocer de la causa, y ver si había habido alevosía, y descomulgó al Corregidor y alcalde mayor, que eligieron otro para que sentenciase y ejecutase la sentencia. Dos horas antes de haberlo de sacar, volvió a notificárseles de parte del Prior que no ejecutasen en el hombre la sentencia, e hizo tocar a entredicho en todas las parroquias. Estaba cuando tocaron diciendo misa nuestro P. Gormaz, y llamó con mucha prisa al H. sacristán, para que dijese de su parte al P. Rector, que él estaba diciendo misa, que qué había de hacer. Fue en el ínterin la causa a la sala de los Oidores, que declaró no hacia fuerza el Provisor, y mandó al alcalde mayor que hiciese justicia. Este ejecutó, no obstante que le pusieron de pena, si ejecutaba, mil ducados, con que el Provisor puso cesación a Divinis en Granada, y una milla en contorno; recogió todas sus alhajas, y se dispuso para lo que después le mandó el Acuerdo, que alzase la cesación o que saliese desterrado del Reino; más no le notificaron más que la primera y segunda carta, y así no salió. Se fue a quejar a la Audiencia y desecharon la querella, con que echó su amenaza de quejarse al Sr. Presi dente de Castilla, de la manera que trataban a sus criados y deudos; y así se quedó el negocio por seis o siete días, mientras se avisaba al Consejo. En el ínterin, el Corregidor y alcaldes se rindieron y pidieron misericordia, que consiguieron después de una muy buena reprensión, y de haber admitido el no salir de sus casas, sino tenerlas por cárcel hasta pagar las penas que se les impusiesen. Últimamente ha venido del Consejo Real, donde dicen pareció muy mal el caso, quien haga información contra el Corregidor, y dicen le costará caro esto y otras dos o tres acciones hechas en desfavor de la Iglesia.

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carta_178

17 November 1635