Letters / Madrid

carta_156

Madrid y septiembre 25 de 1635.

(Tom. 111, fol. 69.)

Pax Christi, etc. Por considerar a V. R. provisto de noticias, no he escrito desde mi llegada a la Corte, y si ahora lo hago es más bien por saber nuevas suyas y de los demás padres de ese Colegio, que porque tengo cosa fresca que decirle. Con todo, estos días vino a mis manos una carta de uno de nuestros hermanos de Flandes, que cuenta el gran destrozo que los navíos de Dunquerque han hecho en la armada enemiga, y por si es del gusto de V. R. se la remito. Dice así:

Relación del viaje que ha hecho la armada real que su Majestad tiene en estos Estados de Flandes, en este mes de agosto de 1635, llevándola a su cargo el Sr. Juan de Gavarelli, superintendente de la, enviada al marqués de Leganés.

Se hizo a la vela el martes 14 de agosto con catorce navíos gruesos, seis fragatas de las nuevas que este año se han fabricado, y la galeota Real que el mes pasado se tomó del rey de Francia, que en todos son veintiuna velas. Había de ir otro galeón; más por haberse descubierto en agua el mismo día que se hizo a la vela el armada, fue fuerza dejarle e ir con los restantes la vuelta del Norte.

En 17 por la mañana se topó una flota de ciento cuarenta buzas de pescadores, que de Holanda pasaban a los Pesqueros con un bajel de guerra llamado el Dragon, con veintiséis piezas de artillería, las cuatro de bronce. Nuestra capitana le envistió, y después de haber peleado con la artillería un rato, le abordó y rindió, tomando en él setenta y nueve prisioneros, y la resta hasta ochenta y cinco murieron en la pelea. En este ínterin, los demás bajeles y fragatas iban quemando y echando a pique las buzas y me tiendo en prisión la gente de las; se quemaron y echaron a pique este día setenta y cinco buzas.

En 18 se tomaron otras cuatro buzas, que se quemaron.

A los 20, yendo la armada a entrar en una de las Pesqueras, descubrió a barlovento suyo una flota de buzas con seis convoyes de guerra: no pudo la armada barloventear, aunque hizo todo el esfuerzo posible, y de las buzas tomó veinte y las quemó, y la armada fue haciendo fuerza a ver si podía alcanzar los navíos, y no fue posible por estar ellos siempre sobre viento y ya huyendo, lo que pudieron hacer porque luego entró un temporal que duró cerca de tres días.

El 25 por la mañana, descubrió la armada a barlovento suyo otra de veintidós navíos de guerra, y aunque hizo todo su poder para ganarle el viento con un borde y otro, no pudo; y así, aunque la armada de S. M. no tenía juntos entonces sino once bajeles, porque tres que navegaban poco estaban muy atrás, y la Almiranta tan separada que la armada enemiga la venía cortando; la de S. M. se volvió a envestir con los enemigos, y acosándolos, empezó la pelea hasta que a la Capitana del enemigo se le derribó el árbol mayor, y a otros tres bajeles los masteleros, por lo que y estar otros navíos suyos mal tratados, se empezaron a retirar. A esta hora se descubrió otra armada de diez y ocho navíos de guerra gruesos que venían en popa sobre la armada de S. M y así se resolvió a procurar desviarse por reconocer la gran ventaja de este socorro, y así fue entreteniéndose y jugando su artillería hasta la noche, para dar lugar a aquellos navíos mal veleros que se incorporasen; y como llegó la noche, lo más junta que pudo tomó otro rumbo, y a la mañana no vio la del enemigo y entró en Dunquerque hoy 2 de septiembre.

En todo, se han echado a pique y quemado ochenta y nueve buzas; se ha traído presa toda la gente de las, que son seiscientos noventa y nueve, habiendo enviado a Holanda en un navío neutral doscientos siete muchachos, viejos y heridos, y se han traído setenta y nueve prisioneros del bajel de guerra, que en todo son setecientos setenta y ocho.

Todas las demás buzas que había en la pesquería se retiraron a Holanda con la prisa, que en estas ocasiones sucede, dejando los más sus redes y aparejos de su pesquera rotos, y así el daño que se ha hecho es de los de mayor consideración que Holanda puede recibir, porque su principal trato y sustenta consiste en estas pesqueras. La prisión de tanta gente es cosa que en aquellas islas hace gran ruido por ser todos casados y naturales de las, y que en su estimación es mayor la pérdida de diez de estos pescadores, que de mucho número de soldados; porque el pueblo siente este daño con tan grande extremo, que luego que tuvieron aviso de que la armada de S. M. cargaba al Norte, despacharon diferentes avisos para juntar todas sus fuerzas de mar, hasta enviar orden a su principal general llamado Drop, que estaba en la costa de Francia con los mejores bajeles holandeses, junto con la armada de Francia, que viniese luego al Norte, y así lo hizo, y el mismo día 25 que se peleaba, pasó Drop sobre Cales y se entendía que iba la vuelta del Norte.»

Esta relación vino al marqués de Leganés. Dicho se hace que el Infante tiene sitiada una plaza, y que invernará en Esquenque [Schenkenschans], y que ha roto un dique con que ha hecho gran daño a los holandeses.

De Italia escriben que la armada de Santa Cruz y Fernandina tomó la isla de San Honorato y la de Santa Margarita. Dios lo prospere, y guarde a V. R. como puede, y le pague la caridad que me hace. Madrid y septiembre 25. = Marcelo de Aponte. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús.

Lo que escribí del P. Castilla se ha tornado a acallar. Me lo dijo la marquesa de Alcañices, y así lo tengo por cierto, aunque muchas veces tardan los despachos mucho tiempo, cómo fue el del P. Agustín de Castro.

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carta_157

25 September 1635