Letters / Madrid

carta_181

Madrid y noviembre 21 de 1635.

(Tom. 111, fol. 449.)

Pax Christi, etc. Me dice V. R. que está con calenturas, pero espero que cuando Recibí la suya ya estaría limpio de ellas. Dice la escuela salernitana: ne facias subitam vel repentinam mutacionem; pero digan lo que quisieren los maestrones barbudos, los hipócrates colegiales y demás turba, quien va de Madrid a otra parte siempre hallará hastío en la diferencia de los manjares, que los de aquí son muy delicados y esos muy groseros, como sopa con queso o con azúcar y cañas etc. Pero no irritemos a nadie, y vamos a las nuevas, que las de hoy son fin de la guerra y gloria de la religión y de la casa de Austria.

Los franceses se retiraron de Valencia del Po [Valenza] al 28 de octubre, después de haber perdido mucha gente en los asaltos y encuentros que hubo, que todos hubieran perecido si no tuvieran a Casal a dos leguas, donde se retiraron con sesenta carros de heridos. El duque de Parma, que los siguió a la empresa, los dejó en la retirada y se huyó a Génova; ya me parece que estará en Roma y pronto vendrán mil correos por su perdón; váyase mucho enhoramala

y con él el de Saboya, que de esta vez han de quedar castigados de lo pasado y porvenir. El azar que ha tenido este suceso ha sido haber muerto el marqués de Celada de enfermedad en Valencia, después de haber defendido la plaza gloriosamente.

Monsieur de Fernamont, caudillo del emperador, entró segunda vez en la Valtelina con doce mil alemanes, y tomó a Bormio y su condado, y los franceses se retiraron a Rávena con harta priesa. Fatal otoño han tenido, que en todas partes han huido con infamia.

El cardenal de la Valeta y Bernardo de Beymar [Bernardo de Sajonia-Weimar] se retiraron del Rin. Galasso les siguió el alcance y les degolló cinco mil infantes.; les tomó dos mil carros y muchas municiones, y en particular gran cantidad de pólvora y diez y nueve piezas de artillería, con las armas de Francia. Valeta se retiró a Metz de Lorena y Beimar [Bernardo de Sajonia-Weimar] a Luxemburgo; grande era la confusión pues entró en país de S. M.; trabajo tendrá al volverse a juntar, demás que S. M. tiene aviso que los imperiales estaban en Francia y el rey de Hungría había pasado el Rin, porque ya entraron en la paz todos los príncipes de Alemania.

[El barón de] Valançon se puso en Picardía sobre Dorlans, y avisan que parlamentaban los de dentro para entregársele.

Los bajeles de Dunquerque tomaron once de los holandeses, que iban por bastimentos a Burdeos, e hicieron dar vota-tierra a uno de guerra de Holanda y otro de Francia.

Estos sucesos tenían quebrantado el espíritu y la salud de Richelieu y quedaba muy malo; pero sin embargo despachó en cuatro días cinco correos al Papa. No se maten, que no habrá suspensión de armas, sino que anden ellas y ande la paz.

Un letrado, presidente de la isla de Santo Domingo, echó a los holandeses de la isla de la Tortuga, vecina a aquella ciudad; degolló doscientos holandeses; hizo prisioneros setenta, y tomó dos bajeles de guerra y cuanto tenían en la plaza; pero él se guardó del peligro. Ejecutó esta facción un irlandés que había sido teniente del gobernador holandés en la isla, y volvieron victoriosos a Santo Domingo.

Avisa el tal letrado que de ocho bajeles que el enemigo tenía en la isla de Curazao, los seis habían ido a Holanda con setenta hombres cada uno, y los dos estaban vergas en alto para irse, desamparándolas; no debían de sacar tanto fruto como pensaron de ella.

El marqués de Leganés llegó a la isla de Santa Margarita a los 3 de este.

Estas, señor, son las nuevas y con ellas está asombrado el Profeta. Esta mañana estuvo conmigo y me dijo que iba a casa del conde de Molina, porque el señor conde de Siruela no es tan cierto en las comidas de su casa, que a veces le ha faltado el socorro de aquel memorable repollo y está muy impaciente del caso. Guarde Dios a V. S como deseo. De Casa; a 21 de noviembre.

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