Andrés Mendo / Letters / Salamanca

carta_35

Salamanca y mayo 20 de 1634.

(Tom. 216, fol. 397.)

Pax Christi, etc. El juez del Nuncio que estaba aquí al caso del convento de Santa Ana dio sentencia en que condena al culpado, coadjutor del arcediano de Alba, en 2000 ducados, seis años de destierro y que le saquen a la vergüenza en una mula decentemente puesto, y pase por delante del dicho convento. A ella la condenó en 500 ducados y cuatro años    de reclusión.

Están aquí en la cárcel tres hombres que hicieron un hurto famoso: se había dado sentencia de horca contra ellos, y de la Chancillería vino en que fuesen a galeras por diez años. Estos antes de anoche, con varios instrumentos comenzaron a quitar una reja del calabozo, y faltando ya solo un hierro, oyó el ruido el carcelero y los cogió in fraganti, y a la mañana les dieron a 200 azotes sobre el caso.

Oyó hoy el P. Rector con grande atención el caso de la monja, y dijo que cosas aún mayores habían pasado por sus manos de algunas almas a quienes Dios solo guiaba; y que cuando él fue a México una monja de allá, gran sierva de Dios, vio que iba de España allá una estrella que la había de alumbrar porque con nadie se había declarado. Llegó el P. Figuera, y supo ella que era la estrella. Se desabrochó con él, y le contó su vida rara, y se guió después por su mano. Y añadió el P. Rector que, si no había confesor que procurase con esa monja de Sevilla que se descubriese, podía en ella nacer de humildad el no hacerlo, pero que está en gran peligro de ser engañada.

Otro padre muy grave sintió mal de la cédula con el Maria est columba mea. Ahora en Valladolid prendió la Inquisición una beata de Simancas, que se llamaba la hermana Lorenza, y trataba algo con los nuestros, y así están ahora todos muy contrarios a arrobos y recelosos. Añadió el P. Rector que él había sabido que San Francisco de Asís dejó una revelación de que por estos tiempos había de regalar nuestro Señor a muchas almas con sus llagas.

Ahí va el dicho de la señora Doña Marina, y unas dudas para que el P. Pineda las resuelva, y vengan luego. Una carta impresa de Fr. Ignacio Vitoria al duque de Medinasidonia con un testimonio de la Inquisición al fin, que hace tres años y más que salió, me envié V. R si la hay a mano, porque di una que yo tenía. Envían mil saludes los solitos.

Guarde Dios a V. R. como deseo. Salamanca y mayo 20 de 1634. =Andrés Mendo. =Al P. Rafael Pereyra.

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