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Carta del P. Arnaldo Flemingo, de la Compañía, escrita desde Amberes en 13 de julio de 1635 al P. Fabian López, procurador general de las Indias, de la Compañía de Jesús.

(Tom. 111, fol. 67.)

 Pax Christi, etc. Mil años hace que no haya tenido carta de V. R. y otros tantos debe de haber que no ha visto ninguna mía, por la guerra con Francia, adonde aun antes que se declarase han detenido varios correos y hecho toda hostilidad, como si estuviera declarada de entrambas partes, como lo está ahora. Dejando varias correrías en las provincias que hacen frontera, han entrado en estos Estados con un ejército de 44000 hombres, aunque divididos en tropas. Encontró con una de 15, 000 D. Tomás de Saboya, hermano del duque de Saboya, con 7, 000; pero fue desbaratado con pérdida de mucha gente, particularmente españoles e italianos; los mejores que había en Flandes; preso el conde de Freira (4), por otro nombre D. Manuel Pimentel, su teniente general y castellano de este nuestro castillo, que llevaron preso a Holanda, adonde está hasta ahora y Dios sabe cuándo saldrá. Muchos fueron de parecer que no debiera pasar con tan poca gente la primera furia francesa, que es muy furiosa; pero ya se hizo. Este fue el primero encuentro en que quedaron muchos, particularmente españoles e italianos, a los cuales no quisieron dar cuartel, antes daban voces «¡matad españoles e italianos, pero cuartel a las naciones!» El número de los muertos no se sabe; unos dicen que 2, 000 entre muertos y presos, otros más, y otros menos; lo cierto es que fue de mucho daño por el general miedo de todo el país; que no hubo lugar por fuerte que fuese que no se figuraba ya el enemigo en casa. Mucha culpa tuvo nuestra

 caballería, que después de haber dado una carga volvió las espaldas juntándose con el Infante Cardenal, que en esa coyuntura no tenía pasados de 7, 000, aunque poco a poco se le fue allegando más gente de todas partes, de manera que dentro de pocos días vino a tener 20, 000 infantes y de 8 a 9, 000 caballos. Tenía el enemigo 44, 000 franceses, y el príncipe de Orange [Guillermo de Orange-Nassau] 20, 000, que eran 64, 000, con los cuales pensaba tragarse todos estos Estados, que ya tenían repartidos entre el rey de Francia y el príncipe de Orange [Guillermo de Orange-Nassau], los príncipes rebeldes del país que se han pasado al enemigo, y los Estados de Holanda y Celanda. Con este ejército vinieron marchando hacia una villa que, se dice Tillemont, que confina con el país de Lieja que es neutral: entraron, la quemaron, la saquearon, y las crueldades que en ella hicieron particularmente con mujeres, personas eclesiásticas, frailes, monjas, fue tal, que apenas se lee tal cosa de las naciones más bárbaras del mundo; dejo las torpezas y deshonestidades, que no perdonaron a niñas de ocho, nueve a diez años.

Habiendo hecho esta hazaña, paso el ejército a Lovaina, que en todas estas guerras ha sido intacta, que no está más que tres leguas de Tillemont; le dieron una vista, pero pasaron una casa de placer que tiene el rey dos leguas de Bruselas, a cuyas puertas llegaban cada día robando y quemando cuanto topaban, aunque en varias escaramuzas perdían mucha gente, porque nuestro ejército les iba continuamente haciendo escolta y tomando los pasos porque no pasasen adelante, y así tuvieron por bien volver atrás y cercar a Lovaina como lo hicieron, pensando llevársela sin duda, porque no es nada fuerte, aunque había dentro más de 4, 000 soldados sin los vecinos ni estudiantes, y un buen soldado por gobernador, trabajando todos de día y de noche en las fortificaciones, hasta los jesuitas, que salían más de ciento con la pala y azadón por armas trabajando de noche y de día. Nos la tuvieron cercada once días con pérdida de mucha gente, porque la nuestra salía muchas veces y les daba gallardamente en caperuza; y así, sabiendo que venía Picolomini con el socorro de Alemania, que son 14, 000 infantes y 13, 000 caballos, y entre ellos 4, 000 croatas que son otros tantos demonios, tuvieron por bien de comenzar a retirarse: el cardenal siguiéndolos y matando mucha gente, tanto, que dicen que de aquel ejército de 64, 000 hombres con los muertos y heridos no quedan 40, 000.

En este estado están las cosas hasta ahora, lo que será después, dirá el tiempo.

Amberes y julio 13 de 1635. Arnaldo Flemingo, Procurador general de las Indias. Al padre Fabian López de la Compañía de Jesús.

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14 July 1635